Cuatro cifras, tres claves y dos previsiones sobre las Primarias del PSOE

Es fácil apuntarse ahora al carro de los que dicen que intuían que Pedro Sánchez iba a ganar estas Primarias, así que eso lo dejaremos para las hemerotecas. Lo que sí queremos en Stratego es analizar algunos números de las Primarias del PSOE, porque estas cifras nos ayudan a entender lo ocurrido y, además, nos pueden permitir vislumbrar lo que va a pasar en los próximos meses.

DIFERENCIA ENTRE AVALES Y VOTOS. Patxi López tuvo 3.500 votos más que avales y Susana Díaz 350 menos. Pedro Sánchez 21.000 más. Ya sabemos dónde estaba ese voto oculto que no había querido avalar.

VOTO OCULTO DE SÁNCHEZ. ¿Cómo se ha distribuido ese voto oculto? Está principalmente en Andalucía, Cataluña (2.300), Cantabria (2.300), Comunidad Valenciana (1.400), Extremadura (1.200), Castilla La Mancha (1.100) y Aragón (1.000).

ANDALUCÍA, ÚNICA REGIÓN QUE APOYA A SUSANA. El 42,5% de los apoyos de Susana Díaz han llegado desde Andalucía, la única comunidad autónoma en la que ha ganado, lo que puede indicar el final definitivo de las aspiraciones nacionales de la ‘baronesa andaluza’. Por provincias, fuera de Andalucía la presidenta sólo ha vencido en Ávila, Badajoz, Cuenca y Huesca. Fuera de Andalucía Sánchez ha logrado el 57% de los votos, por el 31,4% de Díaz y el 11,5% de López.

COMUNIDADES CON MÁS APOYO PARA SÁNCHEZ. Susana Díaz, como ya hemos dicho, sólo ha ganado en Andalucía, con el 63,16% de los votos. Pedro Sánchez ha superado ese 60% en Baleares, Canarias, Cantabria, Cataluña, Galicia, La Rioja, Navarra y Comunidad Valenciana. La Federación que más se ha volcado con el ‘Espartaco’ de los militantes ha sido Cataluña, donde la supuesta neutralidad sus dirigentes se ha traducido en un 81,90% de apoyo para Pedro Sánchez.

Se habla mucho de los errores y aciertos de unos y otros en esta agotadora campaña. Para nosotros ha habido tres elementos clave:

EL EJE NUEVO / VIEJO. La campaña de Pedro Sánchez ha tenido el gran acierto de imponer el debate sobre el eje nuevo / viejo en el que él ha representado un partido nuevo frente al viejo partido de Susana Díaz. El gran éxito ha sido conseguir visualizar esto a pesar de que quien ya ha sido secretario general y candidato fallido en dos ocasiones ha sido él, y no Susana Díaz. Aquí habría que analizar el impacto negativo de los apoyos de los que ha presumido Díaz en su campaña, entre barones y exdirigentes. La andaluza ha intentado centrar el foco en la distinción entre ganador / perdedor, pero a la vista de los resultados no lo ha conseguido.

EL ‘ESPARTACO’ DE LA MILITANCIA. Susana Díaz junto a los barones y a los expresidentes de Gobierno socialistas. Susana Díaz apoyada por la gestora, por el aparato mediático del PSOE e incluso por los medios del PP… y enfrente, solo, el gran defensor de los militantes avisando de que les querían quitar la voz, de que él era el único que les defendía, su ‘Espartaco’ y liberador. El poder de la casta frente a la voz de los humildes. ¿Les suena?

LA PREPOTENCIA SUSANISTA. No sólo en el debate, sino especialmente en la gestión de las expectativas. Desde el primer momento minusvaloraron la candidatura de Sánchez olvidando que en política no hay enemigo pequeño, y menos cuando los que votan son los militantes -un perfil minoritario y muy determinado de tus votantes con un claro sesgo ideológico,- y la experiencia nos aconseja prudencia. Y el gran error llegó cuando ‘amenazaron’ con “arrasar” en la guerra de avales, una batalla planteada antes de tiempo que acabó volviéndose en su contra.

¿Y ahora qué? Ésa es la gran pregunta. ¿Qué va a pasar a partir de ahora?

GUERRA FRÍA. Si desde el inicio de la legislatura había una situación inestable para el Gobierno del PP, ésta se complica sobremanera con la llegada de Pedro Sánchez. Aunque Rajoy ha dado muestras de su habilidad negociadora en los últimos meses, seguramente ahora observaremos un reposicionamiento de todos los partidos con las urnas como telón de fondo. Una vez que pase el debate de la moción de censura de Pablo Iglesias llegará la guerra fría entre Mariano Rajoy y Pedro Sánchez para ver quién elige mejor el momento: O elecciones generales o moción de censura del PSOE. No hay otro camino a la vista, y quien acierte en el momento exacto de pulsar el botón tendrá gran parte de la batalla ganada.

EXPECTATIVAS ELECTORALES. Históricamente la victoria electoral en España se ha jugado en el entorno de los votos del centro. El nuevo proyecto de Pedro Sánchez supone un giro a la izquierda y un acercamiento a Podemos que amenaza con modificar sustancialmente el mapa electoral. ¿Quién se va a beneficiar de ese giro? ¿El propio PSOE que recuperará los votos que le ‘robó’ Podemos? ¿Podemos? ¿Ciudadanos? ¿El PP? ¿La abstención? En unos meses tendremos la respuesta, pero desde luego las primeras experiencias de Sánchez como candidato ya nos indican que la visión de los militantes socialistas puede estar muy lejos de la de los potenciales votantes. El PSOE se arriesga mucho si se percibe que ha abandonado el centro.

¡Victoria o muerte!, gritaba George Washington a sus tropas antes de la batalla de Trenton en 1776, y eso es lo que encara ahora el PSOE: Victoria o irrelevancia.

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